¿Qué tan cerca estamos de elegir una mujer presidenta?


En dos años, por primera vez en el país tres mujeres fueron elegidas en cargos que siempre habían sido ocupados por hombres: Marta Lucía Ramírez, elegida como Vicepresidente en 2018; Claudia López, elegida por votación popular a la Alcaldía de Bogotá en 2019 y Margarita Cabello, elegida por el Senado y quien se posesionará en enero de 2021 como Procuradora.

En las redes sociales, hubo un enorme movimiento la semana anterior ante el anuncio de la lideresa social Francia Márquez de que buscará la Presidencia.

Y aunque han venido ganando terreno en materia de participación política, ¿estos casos son un “fogonazo” o hay un crecimiento sostenido del protagonismo de las mujeres en la política del país?

Para lideresas feministas como Beatriz Quintero, directora de la Red Nacional de Mujeres, organización enfocada en promover la participación política de las mujeres y la eliminación de las diferentes violencias ejercidas contra ellas, celebra que ellas estén a la cabeza de cargos relevantes y haya una mayor incursión de mujeres en la política, pero, aclara, no significa que eso implique avances.

Hay cifras que, sin embargo, invitan al optimismo. Desde 1957 cuando, por fin, la mujer pudo ejercer el voto, según un estudio de ONU Mujeres, PNUD e IDEA Internacional, en las elecciones presidenciales de 2018, las mujeres representaron el 51.7% del censo electoral y el 52% de quienes votaron.

Jairo Libreros, analista político, agrega que “las mujeres han ganado, a pulso, un espacio muy importante y están demostrando no solo la necesidad de contar cada vez con las mujeres, sino la capacidad que tienen para resolver los problemas de una manera más efectiva que los hombres”.

Los resultados de las últimas elecciones (2019) muestran el retroceso de las mujeres en el acceso al poder

Margarita Cabello fue presidenta de la Corte Suprema de Justicia desde marzo de 2016 hasta enero de 2017, y llegó al Ministerio de Justicia en junio de 2019.Foto:

Marta Lucía Ramírez

Margarita Cabello fue presidenta de la Corte Suprema de Justicia desde marzo de 2016 hasta enero de 2017, y llegó al Ministerio de Justicia en junio de 2019.

Ellas son más

De acuerdo con el Dane, Colombia pasó de 48,2 millones de habitantes en 2018 hasta 50,3 millones de habitantes en 2020, de estos el 51,17 % son mujeres y el 48,83 % hombres. Por ello, los analistas señalan que si la sociedad está compuesta por más de la mitad de mujeres, en los espacios de representación deberían estar las mujeres en esa misma proporción. 

En este sentido, la participación política de las mujeres en el país todavía enfrenta grandes retos. Su participación en cargos de elección popular parece no haber despegado. Los resultados de las últimas elecciones (2019) muestran el retroceso de las mujeres en el acceso al poder: 132 mujeres fueron electas alcaldesas, que representó el 12 % del total de alcaldías del territorio nacional, porcentaje que disminuyó respecto al periodo anterior (12.2%), según datos de la Registraduría Nacional. 

Para el caso de la gobernación solo dos mujeres obtuvieron ese cargo en los departamentos de Valle del Cauca -Clara Luz Roldán- y Atlántico – Elsa Noguera-. Estas dos gobernaciones representan el 6.25% de las 32 gobernaciones. El 17.5% son diputadas y el 18% Concejalas.

Ana Güezmes García, representante de ONU Mujeres en Colombia, afirmó en ese momento que “aunque el país ha avanzado significativamente en medidas afirmativas que brinden garantías a las mujeres para postularse a cargos de elección popular”, en esas elecciones se dio “un paso atrás en el camino hacia la paridad”.

En el Congreso, las cifras no son muy diferentes: de 279 parlamentarios 54 son mujeres (19 %) y 226 son hombres (81%). Y aunque en 2011 hubo importantes avances en materia de participación, como la creación de la cuota de género (el mínimo de participación en las listas de uno de los dos sexos debe ser del 30 %) contemplada en la Ley 1475 que aplica para las elecciones populares de corporaciones plurinominales, esto no ha garantizado la llegada de mayor cantidad de mujeres en el Congreso. 

“No basta con que la participación este consagrada en el papel, es necesario su implementación y evaluación, debemos garantizar su completa aplicación y eso también depende de nosotras”, advierte la representante a la Cámara, María José Pizarro. 

Para Quintero, el problema radica en que en el país predominan las listas abiertas. “Como las listas son abiertas las mujeres no ganan porque no hay un esfuerzo del partido para que las mujeres sean elegidas. Para que haya una participación paritaria y se garantice la llegada de las mujeres al Congreso y no solo en las listas se requiere que las listas sean cerradas y con alternancia”, asevera.

Para impulsar la participación de cargos de elección popular, en los últimos días la Vicepresidencia y el Consejo Nacional Electoral (CNE) firmaron un pacto de cooperación para la garantía y promoción de los derechos políticos de las mujeres. 
Esta estrategia buscar impactar en asuntos como la participación en los procesos político-electorales de la mujer, financiación electoral, violencia política por razones de género y liderazgo político.

“A través de esta herramienta de cooperación mutua, se desarrollará una escuela de formación política a nivel regional para potenciar liderazgos de las mujeres en los espacios de representación política”, enfatizó Gheidy Gallo, Consejera Presidencial para la Equidad de Género.

Uno de los mayores problemas por los que aún no hay paridad, advierte Quintero es que la reforma de equilibrio de poderes, aprobada en el 2015, en la cual un principio constitucional es la paridad, no ha sido reglamentada. “Las personas que tienen que tomar la decisión frente a la paridad son los que sienten que se van a ver perjudicados, en vez de pensar en que la sociedad y la construcción de la democracia requiere de las mujeres en todos los procesos de participación”, enfatiza la feminista. 

Por su parte, Libreros agrega que todavía la sociedad tiene signos machistas y no apuesta de una manera más decidida por las mujeres. “Una cosa es que las mujeres participen en las listas corporativas para ocupar cargos a nivel nacional o local y otra diferente es que la sociedad, con signos machistas que ha caracterizado históricamente a Colombia, no apueste de una manera más decidida por las mujeres y cargos de alta representación política”, enfatiza.

Las personas que tienen que tomar la decisión frente a la paridad son los que sienten que se van a ver perjudicadas

De la teoría a la realidad

El panorama en los puestos de toma de decisión es diferente. Con la Ley 581 de 2000 se advierte que mínimo el treinta por ciento de los cargos de máximo nivel decisorio deben ser desempeñados por mujeres. Actualmente esto lo cumple el Gobierno, donde hay siete mujeres en el gabinete ministerial, es decir el 35%.

Frente a ello, expertos coinciden en que el Ejecutivo ha hecho un esfuerzo parcial, cumpliendo con las normas, pero que pudiera ir más allá, pues el esfuerzo se debe dar en todas las regiones. 

“La ley de cuotas no se cumple en todo el país. Hay muchos alcaldes que no la cumplen y como nadie demanda eso sigue así, aproximadamente entre el 30 y 40% de los municipios y departamentos incumplen la norma”, enfatiza Quintero.

Y aunque el país ha avanzado en materia de leyes, normas y políticas públicas para lograr una igualdad efectiva entre hombres y mujeres, va a paso lento y aún no es una realidad en ningún aspecto: la violencia contra las mujeres y las brechas de género en los ámbitos políticos, sociales y económicos aún persisten y el Gobierno reconoce esta situación. 

“Con esa mayor participación se ha incrementado la violencia contra la mujeres. Hay que buscar que haya garantía para que ella puedan participar en política no sólo en condiciones de igualdad sino de seguridad”, señala Quintero. 

Pero los esfuerzos continúan. La registraduría y el CNE radicaron una reforma electoral en la materia, en la que se advierte que “en las listas donde se elijan cinco o más curules para corporaciones de elección popular deberán conformarse por un mínimo de 40% de mujeres, sobre el número de candidatos inscritos”. 

Además, advierte que en caso de que el número de votos a favor de dos o más candidatos sea igual entre un hombre y una mujer, se elegirá a la mujer. 

Este proyecto debe ser debatido en la Corporación compuesta en su mayoría de hombres. ¿Prosperará y será otro paso para llegue una mujer a la presidencia? 

“Espero que el día que llegue la primera mujer Presidenta de Colombia, sea una mujer que tenga una agenda para la equidad de género y nunca se retroceda en los derechos que hemos alcanzado”, remata Pizarro.En este escenario, la pregunta queda abierta: ¿Qué tan cerca estamos de elegir una mujer presidenta?

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