EL ORO A SOL Y SOMBRA

El crudo invierno que azota a Colombia en este inicio de Semana Santa es uno de los más despidados de los ultimos años. Carreteras inservibles, ríos desbordados, montañas que se desintegran como si fueran de harina, damnificados sin techo ni comida son las imágenes que muestran los noticieros día tras día. El viernes 26 de marzo, no fue la excepción. El reloj marcó las tres de la tarde para que el invierno comenzara a hacer de las suyas sobre el centro occidente de Caldas.

Intensas lluvias, tormentas eléctricas y mucha más agua de la que acotumbra a caer en Manizales y alredores, hicieron aumentar el caudal del río Cauca, que inundó rápidamente la entrada y salida de una mina de oro ubicada en el municipio de Neira en donde, preliminarmente, habrían quedado atrapados 15 mineros.

Los hechos se registraron en la vereda El Bosque, que comparte límites con el corregimiento de Irra, departamento de Risaralda. Cinco obreros de Neira, cuatro de Irra, cuatro de Quinchía (Risaralda), cinco unidades de Riosucio y 13 socorristas de la Agencia Nacional Minera, quienes tienen el conocimiento y la experticia para este tipo de eventos, hasta el momento no han podido rescatar a ningún minero.

Esta situación es el pan de cada día para muchos mineros del país. Vivir de la zozobra, al día, es la realidad del extractor colombiano. Algo injusto si se tiene en cuenta que la minería es una trabajo ancestral, una labor que se lleva en la sangre, que convive con lo genes desde antes de la llegada de los españoles. Por eso es preciso, infortunadamente, teniendo como anzuelo una desgracia como la que está ocurriendo en Caldas, hablar de lo que se requiere para que este sector productivo e importante para el desarrollo económico y social del país, salga adelante.

Sin embargo es preciso aclarar que el futuro del sector minero, o ese avance hacia lo que se viene no está representado en esas mega empresas internacionales que explotan y se aprovechan del negocio, que dejan pocas ganancias para el país y se llevan los recursos al extranjero, no, lo que queremos dar a conocer es la naruraleza de un negocio ancestral que nunca ha dado frutos, gracias al desconocimiento de la mayoría de gobiernos nacionales que no tienen políticas públicas claras para manejar un sector que puede ser sustentable para toda Colombia.   

Se está presentando, en este momento un nuevo escenario jurídico, económico y social del Sector Minero Colombiano, principalmente en el marco de la Colombia del “postconflicto”. En el marco de lo que debe ser esta política pública, es necesario que las instituciones a nivel nacional, entre ellas, Congreso de la República, Gobierno Nacional, la Industria Minera y el Sector Financiero Colombiano, inicien la estructuración de proyectos que tengan por objeto incentivar la legalidad de la minería en todas y cada una de las actividades que comprenden la cadena de la exploración y explotación minera, para que de esta forma se busque desincentivar el desarrollo de estas actividades de manera ilegal, sin que ello signifique la estigmatización del minero de subsistencia o pequeño minero, que desde épocas de la conquista española, han vivido, dentro de sus territorios, del barequeo como medio de subsistencia, a diferencia de quienes viven de la gran minería que destruye los ecosistemas y el medio ambiente.

Buscar la legalidad, no solo es competencia del Estado ni de los particulares que de manera legal y amparados bajo los correspondientes títulos mineros adelantan el desarrollo de la industria extractiva. La responsabilidad también atañe a sectores como el financiero quien desde la función que cumplen en el marco de la Constitución y la Ley, tiene como objetivo promover el desarrollo de todas aquellas actividades económicas que como la minería en muchas ocasiones requieren de los recursos que son movilizados a través del Sector financiero bajo las distintas operaciones activas y pasivas de crédito.

En la actualidad, de acuerdo con información de la Agencia Nacional de Minería, tenemos un total de 7423 títulos mineros en el País distribuidos en toda la geografía nacional, de los cuales 1272 se encuentran bajo la competencia fiscalizadora de la Gobernación de Antioquia conforme a las delegaciones efectuadas por el Ministerio de Minas y Energía.

En este orden de ideas, los riesgos asociados al sector minero han implicado que el sector financiero haya adoptado medidas de de-risking, cómo respuesta de los modelos de gestión de riesgos que este último aplica, los cuales no perciben controles suficientes que mitiguen razonablemente dichos riesgos. De esta forma se afectan los esfuerzos de generación de confianza del gobierno y de aquellos actores que ejecutan su actividad dentro de un marco de legalidad, quienes enfrentan limitaciones de acceso a los servicios financieros requeridos para el desarrollo de su actividad.

Lo anterior ha llevado a que se cierren los canales de acceso no solo al crédito sino a las demás operaciones activas y pasivas de crédito por parte de los Agentes Intermediarios del sector financiero, lo que contribuye a estimular la ilegalidad en la Industria Extractiva Minera.

MINEROS DESDE SIEMPRE

Muchos políticos en la actualidad estigmatizan a los mineros y a toda la cadena productiva que se dedica a extraer oro en Colombia. Es tiempo de abrirles los ojos a todos aquellos que ven con temor al que dice que es minero o que comercializa el metal precioso.

Es preciso recordarles a esos que voltean la mirada o observan sobre el hombro a la industria minera ancestral que territorios como Chocó y Antioquia han estado siempre precedidos por el desarrollo de la actividad minera, incluso, desde tiempos de la colonia las tierras chocoanas y las antioqueñas han estado arraigadas por la cultura extractivista de oro.

Ahora, la misma vocación minera que ha permeado por años el territorio, ha permitido que se generen ciertos usos y costumbres relacionadas con la extracción y comercialización del mineral, de lo que se desprende que en las comunidades se susciten un sin número de métodos extractivos y modelos de trazabilidad para poder lucrar el mineral extraído, a partir de la denominada actividad del barequeo.

En un mundo en el que las tradiciones se van perdiendo, antes de que los medios de comunicación, que ya lo han empezado a hacer, comiencen a estigmatizar al pequeño minero local o tradicional, y lo confundan con un terrorista o con un criminal, desde este artículo queremos fomentar y revivir la faena minera como una misión de nobles personas que respiran gracias a la sustraccción del metal y de su futura comercialización.

Han sido muchas las falsas acusaciones que se hacen, sobre todo por los medios de comunicación, los cuales han vendido la idea de que los mineros de la zona realizan actividades delictivas, y han elevado al concepto de “criminales” a mineros tradicionales y ancestrales que lo único realizan es una actividad que todas sus generaciones antepasadas les enseñaron como medio de subsistencia.

Hoy estamos frente a un abierto desconocimiento de las diferentes situaciones sociales y económicas que se presentan en los territorios, específicamente de los municipios y departamentos donde abunda la minería de subsistencia, donde proliferan las comunidades indígenas y afrodescendientes, como son Antioquia, Chocó, Cauca y Nariño, pretendiendo tratar a todos los mineros o quienes desarrollan actividades mineras sin título o permiso como “ilegales”, lo cual, si se tuviera conocimiento del contexto se respetaría el trabajo ancestral de los mineros del país.

LA LEY PARA DESLEGITIMAR

En la actualidad, camina “orondo” por el Congreso de la República un proyecto de ley que busca la criminalización de la minería de subsistencia, no cabe duda que lo que buscan es hacer modificaciones al código penal, abordando la problemática en el territorio desde una perspectiva criminal, más se desconoce lo que ocurre en el territorio, generando con ello una falsa creencia que, con el endurecimiento de la norma, se va a solucionar la situación socio-minera que viven los territorios.

De continuar el proceso legislativo y aprobarse la ley tal cual como está escrita, se generarían afectaciones graves a la situación social y económica de esos municipios donde predomina la actividad de minería de subsistencia, ya que son miles de personas las que subsisten de esta actividad, pero más allá, serian considerados como criminales, y así estarían con el riesgo de perder tanto su sustento económico como la libertad, tratamiento que iría en contra de sus derechos fundamentales reconocidos en tratados internacionales y en la Constitución Política de Colombia.

Pareciera como si el Estado colombiano a lo largo de los años, les estuviera haciendo el favor a las multinacionales para sacar de “taquito” a su competencia; los pequeños mineros y a los comercializadores de oro. Es inusual que desde los estamentos policivos, judiciales y fiscales del país se esté persiguiendo el empresario minero. Como lo decía al comenzar este párrafo, la única posibilidad para que los pequeños mineros, tradicionales y barequeros, accedan a un mercado apetecido por las grandes multinacionales, es atraves de las comercializadoras, que cumplen con los requisitos de pedir a sus proveedores la certificación de su procedencia lícita, a través del Registro Único de Comercializadoras de Oro – RUCOM -, y cumpliendo al detalle con el Sistema para Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo. Entonces surgen preguntas, ¿estamos ante una cacería de brujas para favorecer a los extranjeros que vienen con nombres en inglés a apoderarse del oro colombiano? ¿Los indígenas y los negros, mineros ancestrales, no tienen que ser consultados antes de hacer cualquier proyecto de ley que atente contra el sector minero colombiano? ¿Por qué desde los medios de comunicación no se hace una investigación en donde se vea el trabajo de las llamadas ÍAS, y su resposabilidad en el menoscabo reputacional de todos los que participan en la cadena minera en el país?

No se puede guardar silencio ante semejante persecución, que afecta no sólo a quienes están afrontando procesos juduciales y fiscales, sino que impacta a los pequeños mineros de subsistencia y a los comercializadores del oro.

SIN BANCO NO EXISTEN

Pero todavía falta el postre en esta situación. Los mineros al igual que los recolectores de café van de lado en lado, buscando su subsistencia. Como este trabajo, tiene que ver con la suerte en la exploración y en la explotación, pues no saben a ciencia cierta cuáles son los frutos o el dinero que reciben por onza substraída, hasta que tienen las partículas brillantes en sus manos.

Entonces para “estar vivos” deben tener cuentas de ahorros y RUT, Registro Único Tributario, para existir. Sin embargo, la falta de presencia de entidades financieras en las regiones en donde se encuentran estos mineros, hace que no puedan tener acceso al RUT por la ausencia de una cuenta bancaria y no reciban el producto de la venta de los minerales a través del sistema financiero. En consecuencia, los comercializadores que adquieren esos minerales se ven afectados por los requerimientos e investigaciones de la DIAN, que les desconoce los costos derivados de la compra de material cuando no realizan los pagos mediante los bancos, que a su vez, les restringen el acceso bajo el argumento del riesgo reputacional, que implica ser minero tradicional o comercializador de minerales. Todo ello deriva en un circulo vicioso cuyo único fin pareciera que es la aniquilación de la minería de subsistencia en todas sus aristas.

Se trata de evidenciar que la minería tradicional no es sinónimo de minería criminal; es una práctica histórica, cultural, autónoma y solidaria, que mueve de forma muy significativa la economía de nuestro país y clama por una real política pública diferenciada.

Hay que establecer un ordenamiento normativo que brinde un tratamiento adecuado para el reconocimiento y protección de la minería tradicional, artesanal de subsistencia o de hecho, y a quienes realizan la comercialización de los minerales obtenidos en ella, todo bajo el amparo de la confianza legítima que se erige como un pilar fundamental en un estado social de derecho como el nuestro.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s