Un gabinete que mantiene más técnicos que políticos

A más de dos años de mandato, el presidente Iván Duque ha dado muestras de manejar su gabinete ministerial de una manera diferente a la que han tenido sus antecesores y ha privilegiado los aspectos técnicos a los apetitos burocráticos de los partidos políticos, tan comunes en otras épocas.

En esta semana llegó un nuevo integrante al equipo de ministros: el exmagistrado de la Judicatura Wilson Ruiz, quien fue nombrado en la cartera de Justicia. Pero los rumores de nuevos cambios siguen estando en los mentideros políticos.

El perfil técnico que ha tenido el gabinete ministerial del actual gobierno se explica, entre otra razones, en que el presidente Duque ha manejado sus relaciones con los partidos políticos de una manera diferente.

Aunque el Ejecutivo mantiene unas relaciones de respeto con las bancadas, lo cierto es que no existen acuerdos políticos a nivel institucional que hayan abierto la puerta para que cada colectividad tenga un número de ministros, como sucedía en el pasado.

En varios gobiernos anteriores, lo primero que hacía un jefe de Estado al llegar a la Casa de Nariño era sentarse con los partidos políticos para acordar el número de ministerios que cada uno ostentaría, y los nombres de los ministros, en muchos casos, obedecían a un perfil más político que técnico.

Este hecho les permitía a los presidentes tener un margen más amplio de gobernabilidad en escenarios como el Congreso, donde el respaldo de las bancadas, en muchos casos, era directamente proporcional al número de carteras que manejara.

Carlos Holmes Trujillo

Carlos Holmes Trujillo, ministro de Defensa, quien estuvo primero en la Cancillería

En este caso, la mayoría de las sillas del gabinete las ocupan funcionarios cercanos a Duque o con los cuales él ha trabajado en diferentes etapas de su vida y que fueron nombrados tomando en cuenta su experticia en los temas que manejan los ministerios.

En los más de dos años de gobierno, la cartera que más cambios ha sufrido es la de Justicia, por la cual han pasado tres titulares: Gloria María Borrero, Margarita Cabello y ahora Wilson Ruiz.

Borrero, quien venía de desempeñar un destacado papel en la Corporación Excelencia de la Justicia, renunció a su cargo en medio de enfrentamientos con algunos sectores del Partido Liberal, los cuales estaban preparando una moción de censura en su contra.

Y Margarita Cabello se separó del cargo para aspirar a la Procuraduría General, cargo en el que compitió con su sucesor en el Ministerio, Wilson Ruiz.

Los ministros finalmente responden a una bitácora que los gobiernos se deben trazar

Ha habido dos ministros que comenzaron con Duque, pero que ahora están en carteras diferentes: el actual ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, y la del Interior, Alicia Arango. Holmes Trujillo comenzó en la Cancillería y Arango en el Ministerio de Trabajo.

En ambos casos se trata de caracterizados dirigentes del uribismo. De hecho, Holmes Trujillo fue fórmula vicepresidencial de Óscar Iván Zuluaga en 2014 y precandidato presidencial por el Centro Democrático, en 2017.

El actual jefe de la cartera de Defensa reemplazó a Guillermo Botero, quien renunció luego de perder el apoyo de la mayoría de los partidos, los cuales se preparaban para separarlo del cargo mediante una moción de censura, en el Senado.

En este grupo de ministros podría incluirse también a la actual canciller, Claudia Blum, quien tuvo cercanía con Cambio Radical en el pasado, pero que en los últimos años ha mostrado más afinidad con el expresidente Uribe.

ministra

Alicia Arango, actual ministra del Interior y quien estuvo en la cartera de Trabajo.

Ministerio del Interior

El Partido Conservador, integrante de la coalición del gobierno, es otro protagonista con dos ministros: el de Agricultura, Rodolfo Zea, y el Hacienda, Alberto Carrasquilla, quien, no obstante, no es reconocido por todo el conservatismo.

Salvo estos funcionarios, la presencia de otros partidos políticos en el equipo de Duque no es tan clara.

A principios de este año se habló del ingreso de Cambio Radical y del partido de ‘la U’ al gabinete y, en efecto, se nombraron dos ministros reconocidos por las mayorías de esas colectividades: Fernando Ruiz, en Salud, y Ángel Custodio Cabrera, en Trabajo.

En el caso de Ruiz, el país recuerda las fotos del ministro con Germán Vargas Lleras, jefe natural de Cambio Radical, y varios representantes a la Cámara de esa colectividad.

Uno pensaría que se están dando los cambios que el Ejecutivo necesita para tomar aire, fortalecer algunas áreas y el diálogo político con ciertos sectores y ciertas regiones

Y en cuanto a Cabrera, su cercanía con ‘la U’ lo certificaba que había sido senador por ese partido, lo que llevó a que la mayoría de integrantes de esa colectividad lo reconocieran como propio.

Sin embargo, sus posesiones coincidieron con el comienzo de la pandemia y de la crisis económica, razón por la cual varios sectores los reconocen hoy día como más de la confianza de Duque que de esos partidos.

Uno de los casos que más ha llamado la atención en círculos políticos es el del Ministerio del Interior, el cual, en la actual administración, ha cambiado su perfil.

En otros gobiernos, esta cartera era la más importante del gabinete ya que era la encargada de manejar las relaciones del Gobierno con los partidos políticos y con el Congreso.

Eran tiempos en los cuales la actividad política de los gobiernos marcaba la pauta del funcionamiento de la administración y las grandes decisiones de Estado, incluso, pasaban por las consultas con los más influyentes jefes políticos.Intereses distintos

Sin embargo, este gobierno ha demostrado tener intereses distintos y aunque mantiene el respeto por los partidos políticos, no son su prioridad. Muestra de ello es que la agenda legislativa oficial no es demasiado voluminosa, lo cual ha hecho que esa relación se haya enfriado y que este ministerio, que tanto brilló en otros momentos, hoy día tenga otros objetivos.

Esto explica que las dos funcionarias que han pasado por allí –Nancy Patricia Gutiérrez y Alicia Arango, y que fueron exitosas en el pasado– hayan concentrado sus labores más en otros campos que en la relación del Ejecutivo con los partidos a nivel institucional.

El resto del equipo ministerial, que representa más del cincuenta por ciento del gabinete, parece mantener un perfil más técnico que político y así lo demuestran las ejecutorias de sus carteras.

Este hecho también le ha permitido al Presidente manejar algunas de las renuncias con más discreción que en el pasado.

El gabinete primero estuvo caracterizado por un perfil técnico y con escasa participación política, pero con los años se ha convertido en un gabinete sin participación política en el Congreso

Cuando aceptó la renuncia de la pasada ministra de las TIC Sylvia Costaín, de inmediato nombró a Karen Abudinen; y cuando María Fernanda Suárez se separó de la cartera de Minas anunció la designación de Diego Mesa en el cargo. Esto sin el ruido de gobiernos anteriores. 

Para la académica de la Universidad Javeriana y analista política Patricia Muñoz Yi, los ministros “finalmente responden a una bitácora que los gobiernos se deben trazar” y su permanencia depende, en muchos casos, del nivel de diálogo que tengan con las regiones y con los sectores de su cartera.

En su opinión, en el caso del actual gobierno “no se ha dado esas crisis de las que algunos hablan” y que el Ejecutivo “haya tenido que cambiar un número alto de ministros en poco tiempo”, lo que daría “señas de falta de resultados” y de que “las figuras elegidas no pudieron cumplir con esos objetivos de diálogo sectorial, regional y ciudadano”.

“Uno pensaría que se están dando los cambios que el Ejecutivo necesita para tomar aire, fortalecer algunas áreas y el diálogo político con ciertos sectores y ciertas regiones”, afirmó la experta.

El académico de la Universidad Externado Jairo Libreros fue un poco más crítico y dijo que el gabinete “inicialmente estuvo caracterizado por un perfil técnico y con escasa participación política, pero con el paso de estos dos años se ha convertido en un gabinete que no tiene participación política en el Congreso”.

Libreros habló del caso particular del Ministerio del Interior y dijo que en el pasado era el “jalonador de la agenda de política pública del Gobierno”, pero que ahora “se perdió el norte” en la “discusión de los asuntos que son relevantes para el Gobierno y para el país”.

Lo cierto del caso es que el equipo de ministros del actual gobierno parece estar respondiendo a las expectativas del presidente Duque, quien ha demostrado en estos años su intención de gobernar con menos política y más administración.

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