Definitivamente, es posible que Farc hayan reclutado niños: Timochenko

Toda una polémica se generó en el país tras conocerse un aparte de la declaración ante la JEP del número uno de la Farc, Rodrigo Londoño, Timochenko, en la que no reconoció que las Farc hayan reclutado a menores forzosamente. 

Londoño aseguró que “a las Farc se llegaba conscientemente”.

Se ha hablado mucho de su declaración en la JEP, ¿qué fue lo que dijo?

La verdad, nuestra verdad, lo que yo conozco, conocí y de lo que puedo dar fe de la lucha de las Farc. Indudablemente existe una vieja campaña de propaganda sucia contra nosotros, azuzada hoy hasta el extremo por parte de nuestros contradictores políticos.

Las Farc fuimos una organización revolucionaria, integrada por hombres y mujeres que se unían conscientemente a la lucha armada. Nuestros adversarios son capaces de contratar firmas expertas en difamar, como se puso de presente con la andanada contra la Corte Suprema y la justicia. Se trata de la misma campaña que busca no solo desprestigiar las cortes, sino también la JEP. 

¿Por qué negó la responsabilidad de las Farc en el reclutamiento de niños?

¿Están seguros de que negamos esa responsabilidad? ¿Conocen las cinco horas completas de mi declaración o las de los demás antiguos mandos comparecientes? Las exposiciones ante la JEP son amplias, contextualizadas, explicativas, resulta muy difícil sintetizarlas en unos renglones o en un par de frases. Cada vez que lo intentamos somos objeto de la arremetida subsiguiente basada en los odios y prejuicios.

Si pensamos en la palabra reclutamiento en un país como el nuestro, en el que el Ejército llevó a la fuerza a pagar servicio militar a incontables generaciones de muchachos, fácilmente se piensa que la guerrilla obraba del mismo modo. No es así. Que yo haya conocido, no puedo hablar de un solo caso en el que alguien haya sido forzado a ingresar a nuestras filas. Y mucho menos un menor. A las Farc se llegaba conscientemente. 

¿Es posible que algunos frentes de las Farc reclutaran niños?

Si entendemos por niño a todo menor de 18 años, definitivamente sí es posible. De hecho, la edad mínima de ingreso a las Farc era de 15 años. De ese modo se podría calificar todos esos ingresos como de niños. Al respecto hay dos cosas para comentar. La primera es que conforme a las normas del derecho internacional humanitario, la edad válida para ingresar a un ejército eran los 15 años, eso puede certificarlo cualquier experto en la materia. La segunda es que hay que pensar en el mundo rural en el que se desarrollaba fundamentalmente la guerra. Las niñas y los niños del campo, particularmente en las zonas más alejadas de los centros poblados, crecen trabajando al lado de sus padres. 

El entorno social, político y militar de sus regiones fácilmente los conduce a la guerrilla. Eso no significa que no se hayan presentado errores, conductas que si bien no eran política de la organización, sucedieron por encima de la voluntad de ella. No vamos a dejar de reconocerlas. Hoy, hablando con muchos exguerrilleros sin la intermediación del mando, le cuentan a uno cosas de las que nunca tuvo noticia. 

Si el reclutamiento de niños no era una política de las Farc, ¿por qué había menores en las filas guerrilleras?

Entiendo la pregunta en el sentido de menores de 15 años. Si llegaba a producirse, se trataba de causas excepcionales, muy graves, propias de las condiciones del mundo rural colombiano. Una de ellas, la violencia. Hijos de padres asesinados, amenazados también de muerte y que no tenían a dónde ir. O de hogares en un estado lamentable de pobreza. Había padres o madres que aconsejaban a sus hijos irse a la guerrilla, donde podían llegar a tener algún futuro. 

¿Qué decirles a los defensores del acuerdo de paz que reclaman verdad?

Que tienen toda la razón en reclamarla. Durante los diálogos en La Habana, quienes éramos comandantes en la guerra tomamos el compromiso de asumir la responsabilidad por los errores y horrores cometidos dentro de la organización. Esos actos eran violatorios de las normas y principios que nos regían, pero llegaron a suceder. Como último comandante de las Farc estoy obligado a reconocer que hubo faltas graves, como el ingreso a filas de menores o los abortos forzados. Otro es el caso de las sindicaciones absolutamente falsas, no vamos a inculparnos de hechos que no son ciertos.

 ¿Qué opinión le merece todo el episodio del regreso a Colombia de Salvatore Mancuso?

Yo hablé con Mancuso y le escuché su intención de aportar verdad. Envió una carta al doctor Álvaro Leyva en la que pone de presente los riesgos que pesan contra él y su familia, y en la que cuenta cómo ha sido perseguido para cobrarle sus declaraciones. Creo que el país debe preguntarse con toda madurez: ¿a quién puede convenirle que Mancuso no declare la verdad?

¿Sigue creyendo que los excomandantes paramilitares deben ir a la JEP?

Lo que realmente interesa es su aporte a la verdad. Las víctimas, el país entero tienen el derecho a conocer su versión, sus explicaciones, sus peticiones de perdón. Hay que materializar toda posibilidad a esa verdad. Si hubiera el modo de que fuera ante la JEP, que así sea. Si tiene que ser ante Justicia y Paz, que sea entonces allá, pero con todas las garantías para que pueda hablar libremente, sin el riesgo de sufrir consecuencias irreparables.

¿Cómo está analizando el panorama para las elecciones presidenciales de 2022?

Algunos críticos sindican al gobierno de Duque y a su partido de estar cometiendo un error fatal. Están gobernando de tal manera, ganándose la animadversión de las grandes mayorías colombianas, haciendo todo lo que no deberían hacer si pensaran en su futuro, que lo más seguro es que estén sirviendo en bandeja lo que tanto temen. Hay señales evidentes de que en 2022 Colombia dará un viraje político considerable, hacia opciones alternativas, de avanzada, democráticas. Personalmente no creo que Duque y su partido se equivoquen, es que ellos piensan y actúan así, es su naturaleza, no pueden ser de otro modo. El país está hastiado de ese partido, de su corrupción, de sus mentiras, de su indolencia frente a la situación de las mayorías, de su exclusivo interés por favorecer a los sectores más poderosos económicamente. Eso lo van a pagar en las urnas, no hay duda alguna. 

¿Ven posible un acercamiento con Gustavo Petro?

Quizás la palabra más usada por la izquierda y el movimiento revolucionario en general es la palabra unidad. Estamos claros de que una opción unitaria de carácter democrático y progresista resultará victoriosa en el 2022. Otra cosa si la unidad no es posible. Por eso nuestro interés es contribuir al máximo en la construcción de una gran convergencia de fuerzas de avanzada, sin prevenciones contra nadie, abriendo todas las posibilidades de sumas y alianzas. El senador Gustavo Petro tiene muchos méritos pese a que hayamos tenido diferencias.

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