Cuatro estrategias con las que el Atlántico enfrenta el covid-19

Si bien el Atlántico ocupa el segundo lugar en el país entre las regiones con mayor número de contagiados de covid-19 (12.228 casos al 17 de junio), luego de Bogotá (17.392), también es cierto que –según cifras del Instituto Nacional de Salud (INS)–, Atlántico es el departamento con mayor cantidad de muestras hechas por millón de habitantes (Atlántico: 37.809, Bogotá: 19.783 y Antioquia: 9.459).

Para hacerle frente a este virus, la Gobernación ha trabajado en cuatro estrategias: adecuación del Cari (hospital especializado y dedicado a la atención de pacientes con covid-19), la creación de cinco zonas de aislamiento en cuatro municipios, un laboratorio que procesa más de 1.400 muestras diarias y un esquema de telemedicina, con atención las 24 horas. 

Para concretar estos retos fue necesario desarrollar trabajos de adecuación en tiempo récord. “Gracias a este esfuerzo, el Atlántico puede disponer hoy de 300 nuevas camas, de las cuales 64 son de cuidados intensivos y 236 hospitalarias, lo que convierte a nuestro Centro Especializado para la atención del covid-19 en un punto de referencia para la región Caribe”, afirmó la gobernadora Elsa Noguera. A pesar de que se ha ampliado la capacidad hospitalaria, la Gobernadora insiste en que si no se detiene el crecimiento exponencial de contagiados, llegará el día en que las camas no den abasto.

De otro lado, el Ministerio de Salud destacó la respuesta que ha tenido el Atlántico ante la situación. “Han sido muy juiciosos en llegar a donde hay conglomerados, aislar, y aplicar pruebas, y eso genera un crecimiento del número de casos, acompañado de una baja letalidad y un bajo uso de UCI. Esto nos da un cuadro mixto, pero para mí tranquilizante en el sentido de que hay una institucionalidad que es muy fuerte”, dijo el ministro de Salud, Fernando Ruiz Gómez.

Ubicado en el corazón de Barranquilla, el hospital Cari –de siete pisos y un sótano– fue por años uno de los centros de alta complejidad más importantes de la región Caribe. Sin embargo, desde el 2005 los problemas económicos y administrativos lo llevaron al deterioro, al punto de que, en febrero de este año, la alcaldía de la ciudad ordenó su cierre.

“Tomamos un hospital cerrado que no cumplía con las normas para su funcionamiento y que aún tiene problemas financieros, para ampliar el número de camas y unidades de cuidados intensivos; es algo para destacar. Además, la gobernación financiará los dos primeros meses de operación del Cari”, dijo la secretaria de Salud del Atlántico, Alma Solano.

Luego de una inversión de $ 5.000 millones se recuperaron 12.600 metros cuadrados, en los que se hicieron trabajos en el mantenimiento de la infraestructura física, reparación de equipos médicos y camas existentes, se construyó un cuarto frío y se habilitaron el laboratorio médico, la sala de rayos X y de ecografías. 
 
Las obras fueron realizadas en dos meses por más de 100 trabajadores en turnos de 12 horas. “Cualquier esfuerzo que se haga en estos momentos para habilitar más camas de cuidados intensivos, ventiladores y monitores con el personal médico necesario para operarlos es algo de  resaltar”, afirmó el presidente de la Asociación Colombiana de Medicina Crítica y Cuidado Intensivo, José Luis Accini.

El hospital Cari, que se abrirá gradualmente conforme vayan llegando más pacientes con coronavirus, está en la capacidad de atender hasta 700 personas por mes, cuyo cuidado estará a cargo de 120 profesionales de la salud, que aumentarán a 750 cuando funcione al ciento por ciento.

“El Centro Especializado para el coronavirus es una idea espectacular, ya que concentra los recursos en un solo lugar, lo que hace más efectiva la atención a los pacientes. Este modelo ha sido aplicado exitosamente en China y Alemania”, dijo Hernando Baquero, decano de la Facultad de Salud de la Universidad del Norte.

Durante el brote de zika que hubo años atrás en el país, en el Atlántico se adquirieron equipos para detectar la enfermedad; sin embargo, cuando pasó la alerta estos aparatos, que también sirven para el coronavirus, quedaron en desuso. 

De la mano del Instituto Nacional de Salud (INS), la Universidad del Norte y las secretarías de Salud de Barranquilla y el departamento, la Gobernación del Atlántico inició a mediados de febrero de este año la reactivación del laboratorio departamental de salud pública. Luego de una inversión de $ 7.610 millones, se fortaleció no solo el laboratorio departamental, también el de las universidades del Atlántico y Simón Bolívar, para que pudieran procesar las muestras de covid-19.

“La decisión de la gobernación de reactivar el laboratorio departamental fue acertada, ya que conocíamos las ventajas que tenían los equipos y lo útiles que son para analizar las muestras”, dijo Hernando Baquero, decano de la Facultad de salud de la Universidad del Norte. Debido a la falta de reactivos, elementos que permiten que las máquinas de los laboratorios extraigan el ácido nucleico de los virus de forma automatizada, este proceso en principio se realizó de forma manual.

Al comienzo del covid-19, en este departamento se procesaban unas 300 muestras diarias trabajando las 24 horas del día; con la llegada de los reactivos, el pasado 29 de mayo, el laboratorio ahora tiene la capacidad de procesar unas 1.400 muestras diarias.
Esta cifra deja al Atlántico con una tasa de muestras por millón de habitantes de 37.809 (a 17 de junio), mientras que en Antioquia tienen 9.459; en Valle del Cauca, 10.436, y en Bogotá, 19.783.Líneas de atención las 24 horas para el manejo de covid-19

Enfermeras capacitadas en la sintomatología de la enfermedad y médicos generales de soporte son los encargados de atender las líneas de atención que dispuso el departamento para atender las consultas de la población.

A través del celular 350 2118775 y los teléfonos fijos 3236220 y 3195806, los atlanticenses pueden comunicarse, las 24 horas del día, para ser remitidos a los centros de salud, solicitar una visita médica domiciliaria o una toma de muestra en el caso de tener los síntomas de la enfermedad.

Las visitas son realizadas por equipos móviles conformados por médicos y paramédicos dotados con elementos de protección y con los equipos necesarios para la atención de los pacientes.

“Las personas que llaman son canalizadas al servicio que requieren, y se les hace un seguimiento diario en el que las enfermeras vigilan su progreso. Además, si la personas requiere atención mental, es remitida a un grupo de psicólogos que también atienden las llamadas”, aseguraron desde la Secretaría de Salud del Atlántico. 221 pacientes han pasado por las cuatro zonas de aislamiento

Según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida de 2018 del Dane, mientras que el número promedio de personas por hogar en el país es de 3,23, en la región Caribe es de 3,81. Por lo cual no es extraño encontrar en municipios del Atlántico viviendas de 30 metros cuadrados en las que habitan hasta nueve personas.

“Si una persona contrae el coronavirus, es asintomática y vive en hacinamiento, no podrá cumplir correctamente el aislamiento y podría transmitir la enfermedad a su familia o vecinos. El protocolo dice que el enfermo tiene que dormir en un cuarto solo y tener un baño exclusivo, algo que en estos casos no se puede cumplir”, dijo el decano de Salud de la Universidad del Norte, Hernando Baquero.

Con esta situación, la gobernación del Atlántico habilitó en cuatro municipios cinco zonas de aislamiento temporales, en las que pacientes asintomáticos pueden pasar su cuarentena bajo vigilancia médica y disminuyendo la posibilidad de contagio.
“Gracias a estas zonas hemos podido mitigar brotes que pudieron crecer más en un municipio, llevándonos voluntariamente a 20 o 30 personas contagiadas a un mismo lugar, que está adecuado completamente, se les garantiza la alimentación y se les hace seguimiento médico y psicológico”, aseguró Elsa Noguera, gobernadora del Atlántico. 

La gobernación tiene proyectado habilitar 1.000 camas en estos albergues temporales, que irán siendo dispuestos conforme aumente el número de personas asintomáticas que no puedan confinarse correctamente en sus viviendas. Hasta el momento, por las zonas de aislamiento han pasado 221 pacientes, que se han recuperado satisfactoriamente.

“Este lugar ha sido una bendición para mí. Cuando se enteraron de que tenía el virus tiraron piedras a mi casa y algunos vecinos recogieron firmas para sacarme de mi hogar. Pero en esta zona de aislamiento estoy tranquila porque hay asistencia médica y están pendientes de mí”, dijo Adalis Hernández, una de las 88 personas que en este momento están en los albergues.

No obstante, las bondades de estos espacios, las autoridades departamentales aseguran que a algunas de las personas que podrían ir a los albergues es difícil convencerlas, pues las noticias falsas las han llevado a creer cosas erróneas.

“Doy fe del buen trato que recibimos mi hijo de 11 años y yo en la zona de aislamiento, los médicos estaban pendientes de nosotros, nos daban la alimentación y siempre estábamos en contacto por el celular con nuestra familia. Si me toca irme de nuevo, lo hago con todo el gusto”, dijo Rafael Charris, quien estuvo en un albergue entre el 30 de abril y el 29 de mayo.

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