Qué está pasando con el clima en la capital del país.

Las quemas de pastizales y los incendios forestales en la Orinoquia colombo-venezolana, sumados a las condiciones meteorológicas, son las principales causas de la alta concentración de material particulado en el cielo bogotano, situación que llevó a la Secretaría Distrital de Ambiente a declarar la alerta amarilla zonal el jueves pasado.

La emergencia se mantendrá, según la secretaría, mientras no cambien las condiciones climáticas y se disipe el material particulado suspendido en la atmósfera y que se ve como una enorme capa gris o café.

Mientras tanto seguirán los controles a las industrias que operan con combustibles sólidos y líquidos, y la restricción al transporte de carga de más de 10 años de antigüedad entre las 5 y las 11:59 a. m. y las 5 y las 10 p. m. Un equipo de técnicos y policías será el encargado de recorrer el polígono en emergencia.

El fenómeno del que habló la secretaria de Ambiente, Carolina Urrutia, cuando anunció la decisión de declarar la alerta amarilla, se lo conoce como inversión térmica, que tiene alta probabilidad de presentarse en los meses de diciembre, enero y febrero.

Las condiciones propicias son poca nubosidad, alta radiación solar y elevadas temperaturas. Esto lleva a que la temperatura del aire aumente con la altura y baje a nivel de la superficie.

En estas condiciones, cuando el cielo está totalmente despejado, la radiación solar entra directamente a la Tierra, con lo cual se calienta mucho más la superficie. No obstante, las noches se vuelven muy frías, llegando incluso a cero grados o menos (ver Condiciones atmosféricas de inestabildiad).

Esos descensos son los que favorecen que el aire y las partículas suspendidas en la atmósfera se congelen, generando graves daños en cultivos y pastizales en la Sabana. 
Esto es lo que se conoce como heladas, las cuales se presentan en las noches y las madrugadas. Por ejemplo, en la madrugada del jueves pasado, los termómetros marcaron -0,5 grados centígrados. 

El mismo fenómeno de inversión térmica es la causa del aumento drástico de la temperatura en las mañanas y las tardes que vienen sintiendo en las últimas semanas los bogotanos.

Esto fue lo que ocurrió el miércoles y jueves pasados, cuando se registraron temperaturas de 23,8 y 22,8 grados, respectivamente.

En condiciones normales, es decir cuando hay nubosidad, durante el día, las nubes atenúan el ingreso de la radiación solar y mantienen la superficie fría.

A ese comportamiento del clima se han sumado las quemas de potreros en la Orinoquia. Es una práctica utilizada en los Llanos Orientales con el fin de acondicionar la tierra para cultivar tan pronto aparezcan las lluvias o para que el ganado tenga pastos verdes.

Pero el material particulado generado por esas quemas termina siendo desplazado por los vientos que vienen de la Orinoquia colombo-venezolana hacia el centro del país. 

Al llegar al cielo bogotano, ese material no encuentra las condiciones meteorológicas (humedad o lluvias) para disiparse en la atmósfera o las lluvias que lo precipiten a la superficie.

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