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Cuidar la Licorera, un gran reto de la futura administración de Caldas

A los ojos de la mayoría de colombianos la corrupción es el pan de cada día, la ausencia de interés por las necesidades del pueblo hace parte de una realidad que nos consume y nos lleva a la resignación. Sin embargo hay regiones que marcan la diferencia y existen líderes que permanecen  en una constante búsqueda de la equidad, la transparencia y el progreso a través de tácticas honestas, cuidando siempre los intereses de su gente.

El departamento de Caldas, es reconocido hoy en día como una de las regiones más importantes para el desarrollo económico de Colombia, y la Industria Licorera de Caldas es un ejemplo claro de resultados basados en la transparencia y las prácticas de buen gobierno, haciendo que se convierta en foco de esperanza para todo un país, porque es la muestra de que una administración bien manejada, libre de corrupción es capaz de construir empresas públicas de la talla de las mejores empresas privadas del país. La ILC, desde que Guido Echeverri tomó posesión como gobernador surtió un notable cambio, se le renovó la gerencia que quedó a cargo de Luis Roberto Rivas y se le inyectaron profesionales capacitados, con las aptitudes suficientes para dirigir la compañía y se dejó de utilizar la licorera para pagar favores políticos.

En 2015 era casi un hecho que la Licorera de Caldas era inviable. Para ese año era una empresa que daba 2.700 millones de utilidades y parecía que la mejor opción era venderla, sin embargo, justamente por los cambios administrativos, se logró que en 2018 generará 50 mil millones y en excedentes financieros paso de dar 2.100 millones a 30 mil millones. Hoy la Industria Licorera de Caldas es una empresa sostenible, viable y productiva que sigue creciendo.

Los frutos de esta administración se ven reflejados en el crecimiento del departamento, gracias a la ampliación de transferencias con las que se financian proyectos educativos, culturales, deportivos y de salud.

Así mismo, la Industria Licorera de Caldas logró expandirse en el mercado a nivel mundial,  pasaron de tener presencia en 4 países hasta 2015, a vender sus productos en más de 10. Ampliaron su portafolio y dejaron de ser la fábrica del Ron Viejo de Caldas a rescatar y devolverle el valor al aguardiente Cristal, lanzaron al mercado el ron más Premium del país, León Dormido,  presentaciones en shots, crema de ron, Cheers, Kaldi, revivieron el primer aguardiente de nuestro país, Amarillo de Manzanares y se alistan para lanzar al mercado nuevos productos, es decir, no solo ampliaron sus ingresos, sino que empezaron a pensar como industria como una empresa que busca crecer.

Un logro histórico, ganancias históricas y reconocimiento nacional, solo por incluir entre sus planes de administración la transparencia, lo que debería servir de ejemplo para todas las empresas públicas colombianas que a causa de los pésimos manejos y las manos negras que las manejan terminan liquidadas, vendidas a extranjeros y privatizadas afectando la economía no solo de departamentos sino del país entero.

El reto es ahora saber quién defenderá la ILC, quién podrá continuar el legado de transparencia que le imprimió Guido Echeverri y la indiscutible buena administración de Luis Roberto Rivas, quien demostró durante estos años en la ILC que es un pilar importante para ocupar cargos administrativos en Caldas.  Quién se encargará de seguir con la curva de crecimiento ascendente que lleva y más aún quiénes visibilizarán esto para convertir en verdadero ejemplo a la Industria Licorera de Caldas ante todo el resto de empresas públicas del país.

OPINIÓN.

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