Un “distrito rural” para cuidar a los campesinos

Qué mejor vida, mirando la espesa conurbación desde lo alto, rodeado de naturaleza y respirando un aire más puro. El 70 por ciento del territorio de Medellín es rural y brinda esa posibilidad. Juan Cuervo la escogió, se siente bendecido. María López nació, habitó y la desechó.

En esta ciudad, 10.000 hectáreas no son catalogadas urbanas: vibran campo, y en buena parte se produce café, tomate o flores. Hay fuentes de agua, bosques.

Los cinco corregimientos de una urbe con 2 millones 549.537 personas son habitados por 158.276 mujeres y 143.797 hombres. Los afligen las problemáticas que se expanden como epidemia y no escatiman la paz del campo.

Si bien la población de estos territorios, entre 2018 y 2019 tuvo un leve incremento de 12.940 habitantes, de acuerdo con el reporte oficial, cuenta Ricardo Giraldo, gerente de Corregimientos, muchos campesinos ya no lo quieren ser y a frenar esa tendencia van los esfuerzos de la administración municipal.

La relevancia que el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Medellín le da al territorio urbano es la misma para la ruralidad, asegura Ana Cathalina Ochoa, directora de Planeación local.

Los fenómenos de conurbación han llegado a algunos corregimientos de manera vertiginosa devorando el campo para hacer vivienda. Como herramienta para detener ese ímpetu las autoridades locales cuentan con normatividad y, además de hacer control, buscan fomentar la permanencia en el territorio conservando vocaciones campesinas.

“Contamos con instrumentos (de protección) como si fuera un plan parcial”, apunta y añade que en el POT existe la connotación de Distrito Rural Campesino, y anota que “la idea no es cómo volvemos lo rural urbano, sino llevar el equilibrio a lo rural para desarrollar sus potencialidades. Nos da principios rectores y empezamos a analizar qué gestión vamos a desarrollar para que sea posible”.

Claudia García, subdirectora de Planeación Territorial explica que lo que se pretende con el Distrito Rural es fortalecer el abastecimiento y seguridad alimentaria, los sistemas de agroalimentación, fortalecer la prestación de servicios ecosistémicos, promover la permanencia de culturas y paisajes campesinos promover la productividad.

“El modelo de ocupación es no tener una expansión urbana, por lo que no tenemos voluntad de incorporación de suelo rural a urbano para que se hagan procesos de urbanizaciones. Protegemos el suelo rural en sus condiciones y potencialidades de ruralidad sostenible, no de tránsito a urbanizaciones”, dice.

REDACCIÓN.